La campaña de Navidad es uno de los momentos clave del año para las bodegas. Los consumidores compran vino para celebrar, regalar o compartir, y en esa elección la fotografía juega un papel más importante de lo que parece a simple vista. Una buena imagen puede ser el motivo por el que una botella termina en una mesa… o debajo del árbol.

A continuación, comparto algunos puntos que conviene tener en cuenta para preparar la comunicación visual de los vinos durante estas fechas.

La elección empieza por la vista

En Navidad las decisiones son emocionales. Una imagen cuidada permite que el cliente perciba la calidad y el carácter del vino incluso antes de probarlo. La fotografía debe reflejar lo que la bodega quiere transmitir: elegancia, tradición, innovación o exclusividad.

Destacar en medio del ruido

Durante las fiestas, todas las bodegas muestran sus mejores estuches, etiquetas y ediciones limitadas. Por eso es importante que cada vino y estuche se presente de forma clara y coherente. Las fotografías sobre fondo blanco siguen siendo una gran opción por su limpieza y versatilidad: funcionan igual de bien en catálogos, tiendas online o redes sociales.

Coherencia visual

Mantener un mismo estilo visual en iluminación, ángulo y tono, transmite profesionalidad y refuerza la identidad de la bodega. Una colección de imágenes coherentes multiplica el impacto y ayuda al consumidor a recordar la bodega.

El valor del packaging

El estuche también cuenta su propia historia. Por eso es muy importante poner atención en los detalles del “envoltorio” del vino. Fotografiar los relieves, los grabados o la textura de un cierre puede ser tan importante como la botella en sí. En Navidad, una buena presentación puede convertir una simple botella en un regalo.

Adelantarse marca la diferencia

Cada año son más las bodegas que me contactan con meses de antelación para poder planificar mejor su comunicación de cara a las fiestas. Tener las fotografías de tus vinos con semanas de antelación te hace jugar con ventaja, ya que puedes preparar publicaciones, imprimir catálogos y promover acciones promocionales con bastante antelación.

Herramienta de venta

Una buena imagen no solo cuestión de estética: vende. Una botella bien fotografiada genera confianza, deseo y recuerdo en la mente del consumidor. En un mercado tan saturado como el vinícola, esa diferencia visual puede decidir la compra.

En Navidad, la presentación lo es todo. Por eso animo a las bodegas a preparar sus fotografías con tiempo para tener el mejor material posible de cara a sus ventas. Al final, una buena imagen no solo muestra un vino: cuenta una historia. Y si está bien contada, acaba siempre con un brindis.

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